“¿Os entregáis al bien y a la verdad o decidís replegaros sobre vosotros mismos?”
Es ésa la pregunta que quedará marcada para siempre como recuerdo de este viaje al centro de lo desconocido y esperado, la Universidad vivida. Becas Europa me ha abierto a este mundo en sólo 21 días.
Apostados frente al edificio E de la Universidad Francisco de Vitoria el primer día, conocí a algunos de los que hoy son amigos de verdad, personas llenas de inquietudes con las que vine a recorrer Europa. Desde el primer momento estuvimos dispuestos a comenzar un camino, una ruta física por las Universitas del viejo continente que han mantenido el espíritu de ayuntamiento para el que nacieron.
El viaje en grupo es importante, ya que de nada sirve la singularidad en este camino, si no va destinado a legar lo aprendido a los demás. Recorrimos Alcalá de Henares, Bolonia, Heidelberg, Lovaina, Cambridge, Santiago de Compostela, y la UFV. Fue un camino construido por nosotros mismos: en los grupos de trabajo, en el proyecto de acción universitaria, con las charlas espontáneas por la calle y las salidas por la ciudad, en los trayectos en bus, avión, trenes nocturnos o barca en el río Cam, con el diario de viaje, etc. Los profesores y la organización nos guiaban con la experiencia agradecida de unos pasos más recorridos en este mundo de la Universidad.
No se trataba de poder decir: ya lo sé todo sobre esto. Allí, todos juntos, fuimos a descubrir el punto de partida donde nos encontrábamos: saber quién soy –mis límites y posibilidades–, averiguar cuál es mi valor, y ponerlo a disposición del mundo, a través de la vocación que más nos enriquezca.
Saber el origen ha sido la mitad de este camino que Becas Europa me ha brindado, y que con la luz que proporciona el tiempo y las ganas de conocer, espero completar y transmitir con todo entusiasmo y predisposición. Como nos dijeron el primer día: ¡Ahora todo depende de nosotros!
Isabel Gutiérrez Morales
V Edición


