Segunda edición '07 - Diario de viaje

Lunes, 10 de septiembre de 2007

¿Recuerdas el viaje aquél que te prometí, a lo más profundo de ti, en busca de tu realidad, de tu esencia? ¿Recuerdas que era contigo mismo y los demás al mismo tiempo y que atañía al futuro en forma de compromiso? Pues ha comenzado, mas no creas que es un arduo camino , sino una aventura entre sonrisas puras…

El primer día (agotador, pero muy gratificante) se ha desarrollado entre Madrid y Alcalá de Henares. Temprano acudimos corriendo (en el sentido literal de la palabra) al Congreso de los Diputados, donde observamos, con gran asombro, las marcas de los disparos que el Teniente Coronel Tejero realizó el 23 F; hoy se conservan a modo de curiosidad histórica.

Inmediatamente después, don Manuel Marín nos recibió, para hablarnos acerca del daño de imagen producido por los medios de comunicación, así como explicarnos las diferentes morales que mueven al hombre a realizarse como ser. Tras dicha visita nos trasladamos al Palacio de la Zarzuela, donde nos esperaban los Príncipes de Asturias. Su compromiso, cercanía y sencillez, dignos de admiración, nos conmovieron a todos.

El almuerzo (delicioso, por cierto) se desarrolló en la sede de la Comunidad de Madrid, enclavada en la Puerta del Sol. Allí nos recibió la Consejera de Educación, Lucía Figar, quien nos resolvió diversas dudas sobre la enseñanza en nuestro país.

Concluida esta recepción, marchamos hacia el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, donde su Alcalde, Bartolomé González y su Concejala de Cultura y Universidad nos comentaban la obra y función de la Universidad. Posteriormente visitamos las instalaciones del Rectorado de la Universidad, y comprobamos como aprobar era antaño una tarea ardua. Sin embargo, lo más divertido del día estaba por llegar, la cena en una simpática taberna del centro alcalaíno en la que la Tuna de Medicina nos hizo reír, cantar, bailar y celebrar lo felizmente cansados que nos encontrábamos.

Sin duda ha sido maravilloso.

Marta Soriano Sanz

Martes, 11 de septiembre de 2007

Tras la primera conferencia con el profesor Antuñano, llegó el primer grupo de trabajo fuera de la UFV. En él concluimos que lo que necesitaba la universidad era tomar los aspectos más significativos en materia de educación de todas las etapas de la Historia y aplicarlas a las necesidades socio-culturales actuales.

Visitamos la Casa Cervantes poco después de que Javier Mula me propusiese presentar al excmo. y magfco. Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, Don Virgilio Zapatero. No tenía ni idea de quién era, pero al leer su biografía el pánico se adueñó de mi, estaba a punto de presentar a uno de los pdres de la Constitución de 1978 y Ministro del Gobierno de Felipe González, a quien mi abuelo tanto admiró.

Mi abuelo. Qué orgulloso estaría él de todo esto, qué pieza tan importante en el rompecabezas de mi vida y ahora, ahora sólo en el recuerdo lo puedo admirar y amar.

De esto hablaba con Javier Mula en el avión hacia Roma. Le comenté que mi abuelo tenía gran parte de culpa de que sea quien soy y de que aspire a lo que aspiro y de que tenga la ilusión que tengo por estar aquí.

Ha sido un día agotador lleno de emociones y recuerdos. Compañeros becarios, esto sólo acaba de empezar.

Alejandro Muñoz Farauste

Miércoles, 12 de septiembre de 2.007

El día amanecía de una forma un tanto brusca, el sonido del despertador resultaba estridente a las 7 y media de la mañana. Me doy prisa en ducharme, mi compañero Luis me espera para disfrutar del desayuno que las monjas han preparado. Salimos pronto para atender mi primera audiencia papal, que en principio iba a ser en el aula Pablo, pero que finalmente tiene lugar en la Plaza de San Pedro. Era una mañana emocionante; como católico es uno de los mayores honores, poder asistir a una de sus audiencias desde una posición privilegiada. Cuál sería mi júbilo y sorpresa, cuando fui, por sorteo, uno de los dos seleccionados para conocer, breve pero personalmente al Santo Padre en el llamado "besamanos". Aproveché esta posición para hacer de "paparazzi", ya que ni Willy, el fotógrafo de la expedición, pudo estar tan cerca. Fue una experiencia inolvidable. Al besar su anillo, saludarle y mirarle a los ojos, todos los pensamientos se fugan de tu mente para encontrar una inmensa paz interior.

Después de esta experiencia, dimos un paseo hasta la Piazza Nabona, donde degustamos unas deliciosas pizzas. Más tarde, tuvimos tiempo para callejear por esta ciudad, que aunque ya conocía, no deja de sorprenderme y fascinarme de una manera muy particular.

Nos reunimos de nuevo, el grupo completo, frente la Plaza de España, para mantener un encuentro con Francisco Vázquez, nuestro embajador ante la Santa Sede en su embajada.

Es éste un palacio alucinante, la embajada más bonita de Roma según su ilustre morador. Con él pudimos hablar de la situación diplomática de España, de su política y me di cuenta de lo apasionante que es el mundo de las relaciones diplomáticas. Volviendo a la residencia y cenando termina el que ha sido, sin duda, uno de los días más emocionantes de mi vida.

Juan Daniel Sánchez Romney.

Jueves, 13 de Septiembre de 2007

Hoy nos hemos despertado demasiado pronto, para no perder la costumbre. Tras desayunar en la residencia, Willy me recomendó un Cornetto y un Capuccino en el bar. Estaban deliciosos. Después de este genial desayuno nos trasladamos al Pontificio Consejo de la Cultura para la conferencia a cargo de Monseñor Sánchez de Toca. Todos íbamos con grandes expectativas a la conferencia; la oportunidad "de hablar con alguien de la cúpula de la Iglesia"… Pero algunos salimos decepcionados con sus respuestas a nuestras preguntas.

Durante el traslado al Palazzo Chigi estuvimos debatiendo acerca de las ideas de Sánchez de Toca. Al llegar al Palacio, en el patio interior, estaban todos los coches de los ministros, que en ese momento se hallaban reunidos en consejo. Eran verdaderos cochazos, lo que me encantó ya que soy un apasionado de los coches.

Fabio Gobbo, Subsecretario de Estado, nos recibió en una gran sala de la sede del gobierno italiano. Junto a él, una silla vacía reservada para la posible aparición de Romano Prodi, que estaba con sus ministros.

El subsecretario se dirigió a nosotros en italiano y, pese a que podíamos entender casi todo, contamos con la traducción simultánea de Rafa a través del pinganillo, más voluntarioso que eficaz. En algunos momentos, el final de una frase era sustituído por un "lo siento, chicos, no lo entiendo" e incluso por un "reíros ahora que ha hecho una gracia". Pese a todo, pudimos entender el fondo del mensaje y realizamos varias preguntas sobre Europa y su situación política y económica. Prodi no llegó. Una lástima.

Desde allí, traslado a la estación de Términi. Y de nuevo, apresuradamente, subimos al tren hacia Bolonia.

Durante las tres horas de viaje, Ana consiguió enseñarnos a algunas de nosotras a jugar al mus. En cuanto se fue, el juego evolucionó hacia la variante que bautizamos como "Pamelamus", bastante más divertida, pero menos fiel a las reglas.

En la residencia, grande y cómoda, tuvimos la oportunidad de entregar ropa para la lavandería. Después, a cenar.

Estuvimos en "Le Scuderie", acompañados por Rafael Lozano, un español que lleva 25 años dando clase en Bolonia y es decano de la Facultad de Traducción e Interpretación y algunos de sus alumnos. La cena, fantástica. Un incidente destacable, en un descuido la bolsa del pan prendió y, gracias a la advertencia de Mamen y la actuación rápida de Alex evitamos lo que podría haber sido un desagradable accidente. Tras la cena, volvimos a la residencia, en la cual estuvimos comentando nuestras impresiones sobre la conferencia de Sánchez de Toca e intercambiando opiniones sobre cristianismo y teología.

Sobre la 1:30, a la cama, para poder aprovechar mejor el día siguiente.

Diego Portillo

Viernes, 14 de septiembre

Hemos pasado casi todo el día en Bolonia y nos ha dado tiempo a conocer los lugares más importantes de la ciudad, como la universidad. Creo que para todo estudiante es una motivación extra el hecho de que sus aulas estén en el centro de una ciudad, que sean antiguas pero cuidadas y que los profesores que enseñan en ellas gocen de cierto prestigio, tal y como ocurre en esta universidad.

A primera hora hemos tenido una conferencia sobre la búsqueda de la verdad que, aunque trataba un tema de vital importancia, me ha costado entender. Sin embargo, al discutir en el grupo, más tarde, he podido asimilar mucho mejor su contenido. Posiblemente, este grupo de trabajo va a influir en mí mucho más de lo que pueda imaginar pues, tal y como ha dicho Vicente Lozano, sólo se puede ser feliz si buscamos la verdad, que es absoluta.

También hemos tenido la oportunidad de visitar las exposiciones sobre medicina y anatomía, en la que todos los futuros médicos hemos disfrutado muchísimo mientras algunos becarios pensaban en el "horror" de carrera que nos espera.

Otra cosa que me ha acercado más a la universidad ha sido la comida en la Mensa, que es como aquí llaman a los comedores universitarios. Me encanta ir a comer en ambientes estudiantiles; oir las risas de los chicos, elegir mi comida.

Pero si tuviera que quedarme con un momento del día, elegiría el grupo de trabajo. Hasta el momento ha sido una de las cosas que más me ha hecho reflexionar, viajar interiormente, replantearme mis convicciones y cambiar pensamientos que tenía arraigados y eran erróneos.

Y, por fin, hoy hemos tenido Acción Universitaria con nuestros grupos en la estación de tren y, aunque no puedo contar nada porque es secreto, hemos tenido grandes ideas. Me muero de ganas por ponerlas en práctica.

Marta de Juan Marín

Sábado, 15 de septiembre de 2007

Hace ya prácticamente una semana que comenzamos el programa Becas Europa, una Aventura Universitaria y, sinceramente, este viaje está siendo toda una aventura. No es una aventura en la que corra peligro nuestra vida, ni que nos haga regresar a casa con arañazos en la cara y oro y plata en nuestros bolsillos; esto es indiscutible. Pero tampoco podemos negar que este viaje va a poner en peligro nuestra imagen de la universidad. Va a acabar con todos esos falsos prejuicios que tenemos de ella para recuperar así su verdadera esencia, para volver a creer en la Universidad como algo más que una entidad expendedora de títulos.

Este será un viaje del que regresemos con un tesoro más valioso que el oro y la plata, pues estos al fin y al cabo son efímeros. Nosotros regresaremos con amistades, que espero duren toda la vida, con experiencias que nos serán útiles durante toda ella también.

Quizá por eso me he decidido a empezar a escribir este diario y es que me he dado cuenta de que las cosas, por muy importantes que sean, se olvidan. Y sería una lástima que al regresar a casa, si alguien me preguntase "¿Qué te han contado?" no supiera qué contestar.

Por eso, para no olvidar (puesto que la palabra es el mejor medio para fijar las ideas) y poder revivir esta experiencia, escribo este diario. Bueno… y por la pequeña posibilidad de volver el año que viene.

Ésta ha sido una semana intensa, no sólo por los madrugones, las múltiples conferencias y las horas de trabajo en equipo, sino porque pocas personas pueden presumir de conocer y haber hablado con Su Alteza Real el Príncipe de Asturias, con Su Santidad Benedicto XVI, con el Presidente del Congreso de los Diputados, Don Manuel Marín, ¡¡y menos, de haberlo hecho todo en una semana!!

La noche de ayer la pasamos en el tren de camino a Munich. Salimos de Bolonia a las 23:00h, distribuidos en compartimientos de 6 personas que parecían más bien latas de sardinas. No obstante, como suele ser habitual en este tipo de situaciones, la incomodidad se ve relegada a un lugar menos importante en la memoria por los buenos momentos vividos en esa situación. La cara del revisor pidiéndonos en alemán que nos callásemos es algo que no nos importaría olvidar; los paseos de vagón a vagón, las conversaciones en los compartimientos y la cara de pánico de María desde la litera de arriba forman parte de los recuerdos ya inolvidables.

Finalmente, con dos horas y media de retraso y sueño hemos llegado a Munich, donde nos esperaba el autobús que nos ha traído hasta aquí.

Casualmente hemos parado a desayunar en la misma área de servicio donde paré yo hace un año en mi viaje de fin de estudios, lo que me ha aportado una ración extra de nostalgia, aparte de una necesaria dosis de cafeína.

Una vez en Heidelberg, y después de haber dejado las maletas en las habitaciones, hemos tenido una conferencia con el Príncipe Alois Lowenstein, que nos ha parecido una persona de lo más simpática y bonachona, aunque no puedo ocultar que la gravedad tiraba de mis párpados hacia abajo con más fuerza de la habitual.

Más tarde, paseo y tiendas con Yaiza (aunque muchas tiendas estaban ya cerradas), cena "Typisch Deutch" en el albergue y cartas (ya sean de tarot, baraja o en diario) . Y ahora, por fin, a la cama, que mañana, por no decir en cuatro horas, hay que levantarse.

Ana Reparaz

Domingo 16 de septiembre de 2007

Hoy fue el día de la Formula 1, una de las actividades más esperadas del programa desde que Emilio Botín nos lo prometió aquel domingo de Abril. El Gran Premio tuvo lugar en Spa, Bélgica, por lo que tuvimos que levantarnos a las cinco y media, pues desde Heidelberg hasta Spa se tardan más de siete horas. Así, aprovechamos el largo viaje para dormir y recuperar fuerzas. Llegamos a Spa hacia las 12 del mediodía. El circuito estaba en un paraje precioso, en plena naturaleza, así que me dio pena que un espacio así estuviera destinado a albergar un circuito de automovilismo.

Todos pensabamos que las entradas serían para la grada, pero eran para el césped de los alrededores y, aún así, cada una costaba 120 euros. Una vez nos hubieron repartido los tickets entrabamos al circuito, fundiéndonos con una multitud entusiasmada de aficionados de todos los rincones del planeta.

La verdad, la carrera fue distinta a lo que me esperaba. Aunque el ruido era atronador y los coches iban rapidísimo, me los había imaginado mas ruidosos y veloces. Como estábamos en una curva muy cerrada, pudimos verlos pasar más lentamente y sacarles fotos. Al final, Raikonen fue el ganador con un doblete de Ferrari (Massa fue segundo) y Alonso fue tercero, recortándole un punto a Hamilton.

A pesar de que no ganó Alonso, la experiencia fue inolvidable aunque hay que reconocer que más de uno se quedó dormido. Anda que echarse la siesta cuando nos llevan a ver la Fórmula 1… Lo único que faltó fue que pudiéramos ver a Fernando, y aun así mereció la pena la experiencia. Tras otro maratoniano viaje en autobús llegamos a la residencia de Heidelberg, sin apenas tiempo para cambiarnos, bajamos a cenar (con bronca general de Iñigo por llegar tarde), y sin perder ni un segundo, fuimos al centro de la ciudad. Era la primera noche que nos dejaban salir, dado que la ocasión merecía la pena: era la final del Eurobasket de Madrid, aunque aquí lo retransmitieron en diferido.

Estuvimos viendo el partido entre España y Rusia todos juntos en un bar, aunque había gente que ya sabía el resultado. Con un desastroso y emocionante final España regaló el partido y acabó perdiendo por un solo punto. Aun así, salimos del bar cantando ante el asombro de las pocas personas que quedaban en la calle. ¡Parecía que era la Selección la que habia ganado! En seguida, cogimos un taxi de vuelta a la residencia y nos fuimos directamente a la cama. A pesar de haber sido el día más largo, nos levantamos antes de que amaneciera, no teníamos mucho sueño porque tantas horas en el autobús cunden mucho para descansar.

Fernando Santos Lorenzo

Lunes, 17 de septiembre de 2007

Otra mañana más hemos madrugado para empezar otro día de esta aventura universitaria por Heildererg, donde por fin hemos conocido la universidad de dicha ciudad. Así, tras un gran desayuno del que destacamos la nutella, hemos ido a la universidad, donde hemos tenido un encuentro con Thomas Peiffer, quien nos ha contado la historia y la situación actual de esta Universidad.

Después hemos ido hasta la base que la OTAN tiene en Heilderberg donde tras unas serias medidas de seguridad tuvimos una conferencia en la que más de uno tuvo que luchar contra el sueño, ya que los días van pasando y el cansancio va aumentando.

Tras todo esto fuimos hasta un comedor de estudiantes, donde como viene siendo habitual, nos "hinchamos de comer". Tras coger fuerzas, y con la lluvia y un poco de frío como compañeras, hemos visitado la antigua cárcel de estudiantes, el centro de la ciudad y el Castillo de Heidelberg. Tras esta visita nos hemos reunido por equipos para llevar a cabo la Acción Universitaria, cuando ésta estaba ya preparada y con una lluvia más intensa hemos tenido un tiempo libre para reunirnos más tarde e ir hacia la residencia, donde nos esperaba la acción universitaria del grupo 1 con un original teatro para exponer su tema y su objetivo con respecto a la Economía. Además el grupo 2 también hemos llevado a cabo nuestra acción relacionada con la comunicación, mostrando que no nos tenemos que fiar de todo lo que vamos a escuchando por ahí, sino que debemos ser nosotros mismos los que busquemos siempre la verdad.

Tras cenar en la Residencia, Rafa nos ha explicado los diferentes objetivos del programa y hemos hecho un balance de lo vivido hasta ahora y de lo que aún nos queda por vivir para poder disfrutarlo aún más. Tras esto algunos nos hemos trasladado al hotel donde tras una ducha, un poco de organización de maletas, preparativos para las acciones universitarias, charlas y demás… caemos rendidos en la cama.

Cristina Cabra Ankersmit

Martes, 18 de septiembre de 2007

Hoy nos hemos levantado a una hora bastante prudente. Tras terminar de preparar el equipaje bajamos a toda prisa al autobús. Como el viaje duraba 8 horas teníamos previstas varias paradas. En la primera mi grupo no se bajó del autobús y estuvimos preparando la acción universitaria. Nada mas subir todos al autobús (que estaba con las cortinas echadas), encendimos las luces y salieron Marga e Irene vestidas de "Tuerca" y "Tornillo" como si vinieran del futuro. La actividad era hacer que todos vivieran como en el siglo XVII y sin móviles, Internet… y hacer que se comunicaran entre ellos escribiendo una carta como se hacía antaño. A la gente le encantó. Cuando acabó nuestra Acción la gente se puso a escribir.

En la comida un grupo realizó una Acción para concienciarnos sobre el medio ambiente, comimos un filete con patatas mientras preparábamos las siguientes acciones. Llegamos a la residencia mientras estábamos en un momento muy emocionante de una partida de mús. Después de descargar las maletas y asignar las habitaciones salimos a dar una vuelta por Praga. Cenamos en "La Menza" de la residencia para recobrar fuerzas y al día siguiente seguir nuestra aventura en una nueva ciudad.

Diego Portillo

Miércoles, 19 de septiembre de 2007

Nos despertamos en un bunker de la segunda guerra mundial. Una vez más, ducha y desayuno corriendo.

Cogimos el tranvía para ir al centro de Praga, porque íbamos a la Universidad Karlova, a la conferencia de Angel Sánchez-Palencia. Él nos habló de "Síntesis de saberes", es decir, sobre la importancia de formarnos de muchas maneras, no sólo académicamente, porque un ser humano es un conjunto de realidades que debe desarrollarse por igual. Al acabar íbamos a tener grupos de trabajo, pero apareció el Vicerrector de asuntos exteriores y no nos dio tiempo.

El Vicerrector era alto, corpulento, rubio y con ojos azules. Muy checo. Además hablaba un inglés difícilmente comprensible, pero transmitía energía y pasión por su trabajo.

Tras una ronda de preguntas, fuimos a comer al restaurante U Supa donde nos dieron a elegir entre gulash (plato típico checo) o filete empanado.

Después volvimos a la Universidad y una alumna de postgrado en historia, nos dio una charla de una hora de duración en un inglés extraño y un tono monótono. A eso le siguió un tour por la Universidad, con una guía que se esforzó al máximo por hablar un español correcto. Hicimos los grupos de trabajo en la Plaza del Reloj. Debatimos sobre muchos de los temas hablados en la conferencia y mi grupo (el dos) se centró en hablar sobre la responsabilidad social del trabajo.

Esa noche fuimos a la Opera a ver Rigoletto. Fue toda una experiencia, no sólo por la actuación en sí, sino por la ambientación, el vestuario, el decorado… Disfrutamos muchísimo inventándonos un poco (algunos, porque otros como Alberto, el monitor, se la inventaron más bien mucho), la historia.

A la salida estábamos tan cansados que cogimos un tranvía (que nos costó encontrar), fuimos a la residencia y, después de recoger la ropa limpia y cenar corriendo, caímos muertos.

Inés Fernández Dionis

Jueves, 20 de septiembre de 2007

Unas siete horas de sueño no bastan para que el ritmo de la gran ópera de Verdi abandone tu cuerpo, tu mente y hasta tu corazón. Sin embargo, aunque estabamos saturados de emociones, hemos tenido que adoptar de nuevo nuestro ya usual estado de esponja para, una vez más, empaparnos de lo que, en este caso Praga, quería mostrarnos.

Descubrir el castillo de Praga en lo alto de la ciudad y la visita privada por las estancias de la presidencia nos ha ayudado a entender de primera mano, una realidad y una cultura muy diferentes a la nuestra, una que estábamos viviendo esos días en la residencia a las afueras de la ciudad, y que chocaba como un barco contra un dique con nuestra visión del mundo occidental. Comimos de nuevo en el U Supa y tras la deliciosa sopa de tomate con parmesano y un par de debates con Javier Mula sobre el amor y la familia; salimos del restaurante para adentrarnos en una aventura que pocos esperábamos, que se convertiría en uno de los mejores momentos de este viaje.

Comenzábamos dividiéndonos en los cinco equipos de diez personas en los que llevábamos desde que empezamos, pero esta vez para darnos a nosotros mismos un nuevo tinte, y nunca mejor dicho; pues las acualeras como maquillaje fueron el elemento principal para transformar (en mi caso) a los cultíficos del grupo cuatro, en lograr paella, con su arroz, sus gambas, sus almejas, etc, etc.

Pruebas comunes para todos fueron grabar a un checo cantanto una típica cancion española o descubrir cuáles eran las 17 facultades de la Universidad de Praga para lo cual mantuvimos conversaciones en checo-inglés y checo-español con profesores, alumnos hasta que apareció el Ministro de Cultura francés y nos pidio que nos apartásemos… a nosotros …la paella. El punto fuerte de la noche fueron las pruebas conjuntas en la plaza del reloj. Convence a cinco checos para jugar un partido de fubtol., baila sevillanas con uno de ellos y presentar nuestro himno de equipo junto con otro en checo que nos tenía que enseñar un ciudadano. Cayó la noche mientras terminábamos la competición consistente en ver quién le ponía más ropa encima a un miembro del equipo en dos minutos, ganó el equipo dos con su gran idea de llenarle el pie a Belly de calcetines.

Última prueba, carrera de equilibrio, todo un espectáculo. Como dice Miguel Lamas, "maravilloso".

Llegamos a la residencia y una acción universitaria nos hizo salir corriendo del comedor como si hubiese un incendio o algo parecido. En mi opinión, con mi comida no se juega. Ahora me esperan tres horas de sueño antes de levantarme para ir al aeropuerto. París espera, seguro que ansiosa.

Victor Daniel Blanco Roa

Viernes, 21 de septiembre de 2007

Más que buenos días cuando nos despertamos tuvimos que dar todavía las buenas noches porque eran las cuatro y cuarto, cuando con nuestras maletas y polos azules nos montábamos en el autobús que nos llevaría al aeropuerto de Praga.

Facturadas las maletas, emprendimos vuelo rumbo a París, "la ciudad del amor". El viaje, de dos horas y pico, fue un "vuelo cama". Pocos se salvaron de quedarse groguis con la boca abierta. Y es que, entre el cansancio acumulado de noches de mus y el día que nos esperaba en la capital de Francia, nos convenía aprovechar el trayecto que tan corto se nos hizo.

Con los pies en Paris a las nueve de la mañana, a algunos les pareció buen sitio el aeropuerto de Orly para retar a Du Solier en su juego de palmas y gestos.

Del aeropuerto a la residencia y de allí a la embajada de España en París, en la que muy amablemente nos recibió el consejero de cultura. Tras una conferencia y la ya típica ronda de preguntas peculiares, Willy nos sacó la foto de grupo y partimos rumbo a los jardines de Luxemburgo, donde comimos el picnic más bueno que nunca he tomado, esos champiñones supieron a gloria. No pudimos disfrutar de siesta pero aquel paraíso nos hizo olvidar que levábamos en pie más de 12 horas. Y con ganas nos dirigimos rumbo a la Sorbona.

Nos repitieron que teníamos suerte de estar allí y visitar el paraninfo. ¡Qué preciosidad de paraninfo! Yo di gracias porque aquello era grandioso. Todos y cada uno de los rincones que nos enseñaron reflejaban grandeza y esplendor. Mas tarde tuvimos un aperitivo con el vicerrector de la universidad, al cual dimos la impresión de llevar sin comer por lo menos una semana… ¡Qué vergüenza!

Nos despidió regalándonos una moneda y, felices, nos fuimos a la residencia donde hubo reparto de habitaciones, cena y paseo por las calles de París. Para mí fue un día increíble. ¡Nunca pensé que levantarse tan temprano fuera a merecer tanto la pena!

Belen Fernández de Peñaranda Benítez

Sábado 22 de septiembre de 2007

Hoy nos hemos lavantado más tarde para recuperar las horas de sueño de ayer. Después de un desayuno francés tenemos el gusto de escuchar a dos de nuestras formadoras Carolina Murube y Mamen Romero. He de decir que a todos nos encantó su visión de la "formación integral", porque nos pareció un nuevo enfoque a algo que, más o menos, sabíamos que deberiamos aplicar en nuestra vida.

El grupo de trabajo tambien estuvo muy bien, se nota que el tiempo pasa, que nos conocemos más y que pensamos más las cosas antes de decirlas. La verdad es que son una gozada estos momentos del grupo, porque se ve que todos buscamos lo mismo, tenemos los mismos miedos y preocupaciones. Después, una clase magistral en el "Cordon blue" de París. Un chef nos enseñó a hacer un plato con un nombre taaaan largo que no puedo acordarme. Luego lo pudimos degustar y estaba muy bueno. ¡Aunque el kebab que nos tomamos en una plaza parisina también nos supo a gloria! Y como de París uno no se puede sin hacer una visita de la Plaza de la Concordia, allá que fuimos en el tiempo libre.

Metro de París y llegamos a la residencia para escuchar una conferencia del arquitecto Felipe Samaran para "Aprender a leer la arquitectura". Después de la cena Felipe nos guió por Paris de noche y a más de uno le entraron ganas de ser arquitecto.

En fin…!Vive la France!

Macarena Diaz de Bustamante

Domingo, 23 de Septiembre de 2007

Nuestro último día en París... Y ¿qué mejor manera de despedirse que subiendo a la Torre Eifeel por las interminables escaleras?

¡Qué vistas tan espectaculares! Pero lo que hizo que realmente disfrutaramos del paisaje parisino fue el hecho de que TODOS estábamos ahí, tanto monitores, formadores como alumnos, estabamos juntos, compartiendo esas pequenas cosas que hacen que merezca la pena vivir.

También visitamos algunos monumentos vanguardistas, explicados por el arquitecto Felipe Samarán Salo. Almorzamos sentados en una pequena plaza y partimos a la estación de tren.

Son estos momentos donde conoces más a la gente, son tiempos muertos en los que no te queda otra que hacer algo para no aburrirte, y esto es lo que mejor se nos da.

Somos tantos en este viaje que nos falta tiempo para conocernos unos a otros, tenemos tanto que aprender, cada uno puede hacernos muy feliz. Por esa razón, estos cansados traslados son los que más nos llenan. Y entre tantas risas, historias y miradas de complicidad cruzamos el canal de la mancha y llegamos a Londres, despues a Oxord.

La noche estaba super lluviosa, pero eso no estropeo nuestra impresión al ver el Trinity College, ¡¡que maravilla!!. Antes de dormir cenamos por grupos y dimos fin a la jornada en el "mundo de Hary potter" (asi llamamos al Trinity).

Irene Santos Martín

Lunes, 24 de septiembre de 2007

Son tantas las experiencias vividas en un día…tanto de lo que aprender.

Por la mañana Pilar Jiménez, una de las formadoras que nos acompaña en el viaje, decidió sustituir su conferencia por su propia experiencia personal, como se había entregado a la vida del voluntariado, como con su granito de arena, día a día, se había atrevido a cambiar el mundo. Y nos animaba a hacerlo. Sus experiencias, su elocuencia a la hora de expresarse…hizo que a muchos se nos saltaran las lágrimas. Sería imposible y poco inteligente por mi parte, intentar exponer todo lo que nos dijo, porque aunque me esforzara no lo conseguiría. Dicen que la memoria es selectiva… he aquí lo que me acuerdo:

Para cambiar el mundo hay que cambiar los corazones de los seres humanos, y para ello, hay que empezar por uno mismo… Qué verdad es esto…Y qué difícil es a veces cambiar…Cambiar el mundo, los corazones, a uno mismo…cambiar

Hay quienes quieren cambiar, hay otros que además de querer, lo hacen. Que viven a contracorriente, que viven una vida auténtica, plena… que bonito y difícil a la vez. Pero es posible cambiar el mundo. Con palabras, sí, pero sobre todo con hechos. Muchas veces caemos, pensamos que no merece la pena seguir, que lo hemos estropeado todo. Pero "el ser humano es aquel ser que es capaz de volver a empezar". Cuánto puede ayudar esta frase en determinados momentos. Pilar nos contaba, en su experiencia de voluntariado, cómo estuvo a punto de dejarlo todo, de irse, porque estaba harta, pero su amor a Cristo lo que empujó a seguir. Creo que no hacen falta comentarios.

Luego tuvimos los grupos de trabajo, donde discutimos la conferencia. Aprendí mucho: "la felicidad parte de nosotros mismos, no es el entorno, sino las personas". Qué importante es esto…Porque tenemos que hacer entorno cada instante, porque lo que tu hagas, no lo va a hacer nadie. Esa sonrisa, ese abrazo, ese consuelo. Que la vida pueda cosechar de ti todo lo que ha invertido. Porque merece la pena hacer de tu vida una "obra de arte" Por la tarde estuvimos en el río Cronwell en barcas y después de cenar tuvimos taller de poesía, que tiene la capacidad de hacer mágico cada momento.

Para terminar, uno de los grupos hicieron una actividad bonita, que formaba parte de la acción universitaria. Hicimos un círculo grande y fuimos diciendo a cada uno lo bueno que tenía. Luego nos dimos abrazos y seguimos diciendo aquellas cosas que piensas de alguien y que no muchas veces te atreves a decirle. Fue emocionante. Aunque sólo nos conocemos de apenas quince días hay muchos ya somos tan amigos… Nunca olvidaré el abrazo que me dio uno de los integrantes del grupo, las palabras que me dijo…Son palabras que guardas en el corazón y utilicas de medicina cuando más lo necesitas. Fue uno de aquellos días en los que sientes que has crecido como persona. En los que sientes que eres un poco más hombre que cuando te levantaste. Fue uno de esos días que se te graban en el alma para siempre.

Alejandra Mombiela

Martes, 25 de septiembre de 2007

El encuentro con el Public Orator en la Universidad de Oxford fue realmente interesante. Estuve la mayor parte del tiempo atenta, sobre todo, concentrada en el Inglés. ¡Que ilusión me hace poder entenderlo casi todo!

Más tarde recorrimos Oxford tras "los pasos de tolkien". Me pareció una ciudad muy acogedora, donde se percibía un espíritu estudiantil. La visita me animó a querer pedir en los próximos años una Beca Erasmus allí.

Después de comer nos fuimos a Londres en Autobús, por la noche fuimos al teatro a ver Blood Brothers, me sentí muy afortunada de poder ver un musical.

Cuando salimos encontramos un sitio para cenar, la vuelta a la residencia fue otra odisea... una vez en el hotel comenzó " la noche". Teníamos que preparar todo el informe de acción universitaria. Puff, estuvimos hasta las cuatro de la mañana, parecía mentira que lo fuesemos a terminar... Ya lo teníamos todo listo para la presentación de nuestra acción en Hyde Park.

Clara Ferrer Villacampa

Miércoles 26 y Jueves 27 de septiembre

Era el día de la Acción final, y los nervios estaban a flor de piel...al igual que el cansancio...La verdad es que me sorprendió lo interesantes que fueron todas y cada una de ellas...y lo mucho que todos habíamos trabajado. Después de esto bailamos juntos en Hyde Park y nos fuimos a comer al Pizza Hut. Tras una visita turística a Londres (Big Ben, Downing Street, Trafalgar Square, Picadilly...) nos fuimos a acabar las compras, y terminamos el día en una juguetería preciosa (Hamleys) y en Starbucks con María Keyes. Volvimos a la residencia y decidimos no salir porque era la última noche que pasábamos todos juntos. Así que el plan fue bastante tranquilito, pero era una tranquilidad muy necesaria.

Y llegamos al último día de este diario, el día en el que volvemos a España... y ya en las caras se nos nota ese... VOY A ECHAROS DE MENOS... pero sigamos con el diario. Por la mañana acudimos a Portcullis House, donde Lord Brenan nos enseñó el Parlamento británico. Fue una visita maravillosa, pudimos recorrerlo todo. Hasta estuvimos en la Cámara de los Lores y la de los Comunes.

Después volvimos al hotel a por las maletas, nos repartieron los pic-nic y nos montamos en el autobús camino del aeropuerto, donde termina esta carta-diario: diario porque cuenta todo lo que ha sucedido durante el viaje, y carta porque está dedicado al brillo en los ojos de todos los AMIGOS que he hecho, a esos 49 corazones irrepetibles, que me han ayudado a hacer de estos días una de las experiencias más bonitas y profundas de toda mi vida.

Les debo las GRACIAS. Les debo eso, y mil abrazos, mil palabras, mil besos, mil conversaciones profundas. Les debo compromiso, porque hemos aprendido a conocerlo.les bebo ayuda, y les debo muchas sonrisas. Espero que seáis felices, que cumpláis vuestros sueños. Que consigáis ser lo que quereis ser. Espero que os levanteis cuando todo está perdido y que sonriáis en todos los momentos de vuestra vida. Espero que seáis valientes... y que queráis sin miedo. Espero que sigáis tratando de enamorar la vida todo los días, porque llegará el momento en el que sólo os quedará lo que habeis amado. Tengo la confianza de que el mundo puede cambiar con vosotros, porque lo quereis con ilusión.

Gracias al todo el equipo de Becas Europa. A Iñigo, Rafa, María y Willy, a todos los monitores y formadores. Habeis sido mucho más que un apoyo. Gracias a todos los que alguna vez soñaron que esto era posible, que... podíamos hacer cosas juntos... pequeñas cosas como cambiar el mundo, como luchar por una ilusión y como querer cada instante que se sucede en la vida.

¡Nunca olvidaremos esta aventura!

Marta Ribau Gil

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